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Apr 1, 2014

Adiós Camis

Me estoy dando cuenta que apenas escribí una vez en todo marzo...

La razón es que marzo fue un mes muy complicado para la familia Hayder-Vera, en la que nos tocó enfrentar varios momento difíciles. El peor de todos, por mucho, fue que le tuvimos que decir adiós a Camila, que para nosotros fue parte fundamental de la familia.

Sabíamos que ya estaba vieja y que no podíamos esperar que viviera eternamente, pero aún así fue muy difícil despedirnos. Parece que fue ayer cuando la recogimos lastimada de la banqueta... y no les voy a contar su historia completa porque ya lo hice hace unos meses, pero fueron muchos años juntos, compartiendo la vida y acumulando historias con ella y Chema.

En la foto de abajo, por ejemplo, Camila posa desde la ventana de la cabaña que les construyó el Güero. Es una cabaña super solida, segura y calientita porque tiene integrado un calentador para que no les diera frío en el invierno (las ventajas de tener un marido arquitecto). Seguramente es la única casa de perros con calentador en México, la deberíamos patentar.


Por supuesto siempre estuvo acompañada y cuidada por Chema. Cuando llegó Chema era super chiquito y Camila lo podía revolcar, pero eso le duró poco a la pobre! Siempre se quisieron como hermanos.



En este par de fotos, se nota la diferencia entre cuando era joven y sus últimos años de vieja, en los que prefería estar tirada en una hamaca a andar persiguiendo perros incautos:



En esta foto se ve bien fea porque sale con papada, pero ésta era su posición favorita, panza arriba, haciendo el pato:


Mi perra estaba firmemente convencida de que si se hacía bolita y no se movía, se hacía invisible y nadie la iba a ver subida en el sillón (que lo tenía prohibido). En esta foto está poniendo a prueba sus poderes:


Me tocó ir a México para despedirme de ella por última vez. Los últimos dos días le di todo el cariño que pude y la consentí absurdamente: Chema y yo la llevamos al bosque aunque ya no podía caminar y la tuve que cargar gran parte del camino, le di de comer TODAS las golosinas que quiso, le compré un filete rib-eye y pechugas de pollo, le compré su pan favorita (orejas cubiertas de chocolate y nueces, como su papá) y la abracé hasta que se hartó de mí.

Se fue en su cama, abrazada por mi y Chema. Se fue en paz y mientras le recordaba todo lo que la queríamos y todo lo que nos había hecho sufrir con sus travesuras. Aunque la muerte se dedicó a perseguirla por todas partes desde que era joven (en las peleas de perro, en la banqueta donde la atropellaron, en el árbol en el que se atoró cuando intentó volar y otras mil veces que nos metió sustos), se fue como le prometí que se iba a ir, vieja y acompañada por mí.

Adiós mi perro viejo, cuidanos mucho.



Jan 20, 2014

Roscas, vacaciones y perros en 2014

Hola, antes que nada: FELIZ AÑO!!!

Desde que empezó el año quiero escribirl un post para contarles:

Cómo nos fue en México (muy bien! comimos mucho, dormimos poco y disfrutamos mucho a todo mundo) y  cómo nos fue en la playa (Perfecto, el agua estaba calientita, las olas buenísimas. Chema está gordo y sufrió como siempre del calor . En cambio Camila se la pasó muy agusto encima de una hamaca el 90% del tiempo)



Pero regresamos a Londres hace casi dos semanas, y de inmediato me cayó encima la realidad: mucha chamba, entregas de trabajos finales para la maestría y además Adam me contagió la gripa! Hace mucho que no escribía trabajos, y menos en inglés y mucho menos con gripa...

Pero antes de que empezara la locura, alcanzamos a partir una rosca que me traje desde México. ¿Cómo logré eso!? Pues primero la envolvimos con el rollo ese de plástico de cocina hasta que quedó completamente sellada y luego viajó muy bien protegida en mi maleta de mano. Llegó fresquecita. La servimos con chocolate caliente (Abuelita, también exportado directamente del Superama) y fue un éxito. Era una rosca mediana y traía como 8 muñequitos, así que ahora todo mundo me debe tamales para febrero, ja ja.


Buen año a todos y muchos saludos,

Eve

Aug 9, 2013

Felicidades Camila

Esta semana Camila cumplió años. No sabemos exactamente cuántos años porque cuando la encontramos ya era un perro adulto, pero con nosotros lleva 8 años, así que seguramente es su cumpleaños número 10 o 11. Obviamente no es el día que nació, es el día que celebramos que llegó a nuestras vidas.

Felicidades Camis!

Para celebrar su cumpleaños, quiero contarles su historia:

Camila fue la primera perra que recogimos de la calle, era una hembra bull terrier mediana de color blanco. Estaba tirada en una jardinera con una fractura expuesta en la pata y en muy malas condiciones. Pronto nos dimos cuenta que su recuperación sería lenta y complicada. Tenía la pata trasera destrozada y el veterinario sugirió amputarla, además estaba embarazada y tenía muchas heridas de mordidas. Por si fuera poco, había sido un perro que usaban para pelear y aunque era cariñosa con los humanos, con los perros era muy agresiva. De haber sabido que se iba a quedar con nosotros tanto tiempo le hubieramos puesto un nombre más original.

La recuperación física duró algunos meses y le salvamos la pata. La recuperación sicológica tardó más. Camila agredía a todos los perros que veía y además tenía miedo al abandono. Cuando la dejábamos sola en la casa se ponía muy inquieta y se lastimaba a sí misma. Pasamos por muchos muebles arruinados, zapatos mordidos, varias visitas al veterinario, cientos de horas de entrenamiento y muchos consejos de la sicóloga de perros (etóloga)  para convertir a una perra desconfiada y mal entrenada en nuestra Camila.


Una vez se perdió y fueron las dos peores semanas de mi vida. Pusimos cientos de letreros y al final afortunadamente alguien la encontró y nos la regresaron. Creo que en parte fue porque era muy traviesa jajaja pero afortunadamente regresó con nosotros. Otra vez se cayó de un árbol (no pregunten…) y se dislocó la cadera. La recuperación incluyó varias operaciones. De hecho, estoy casi segura que nosotros pagamos por lo menos la mitad del coche deportivo que maneja nuestro veterinario (pero lo vale!).

Paseando en el bosque

Hoy Camis es una perra tranquila (excepto cuando escucha cohetes), educada (medianamente), consentida y feliz (espero). Le encanta comer plátano, tomar el sol, limpiarle las orejas a Chema y dormir pegada al calentador. Ya le cuesta caminar y subir las escaleras, pero es super aguantadora y no se queja. Hace unos meses nos la llevamos a la playa y descubrimos que le encantan las hamacas, pero no le gusta mojarse las patas en el mar.  

En la playa y en la hamaca haciendo el pato

Hay muchas cosas increíbles de vivir en Londres, mi trabajo me encanta, tenemos una casa muy agradable, buenos amigos y siempre hay cosas interesantes que hacer, pero aun así, me pesa mucho que mis perros vivan en México. Sé que están bien atendidos, que son muy consentidos y que tienen una buena vida, pero los extraño, sobre todo en el caso de Camila, que se está haciendo cada vez más vieja y ya se le notan los años. Me duele no convivir con esta perra maravillosa, que ha sobrevivido tantas cosas y a la que le prometí que iba a tener una buena vida desde que nos conocimos. No sabía que iba a tener que cumplirle esa promesa a distancia.

 Camis



May 22, 2013

Regreso accidentado


El domingo por la tarde por fin regresamos a Londres. El viaje a México estuvo increíble, mucho sol, muchos amigos, mucha comida. Todo bien, pero sobre todo estuvo cansado. El regreso estuvo también muy bien (aunque nos tocó otro niño llorón, nos persiguen!)

Cuando volamos a México tenía el sentimiento de estar regresando a “casa” y pensé que cuando regresáramos a Londres iba a sentir que llegaba de nuevo a lo desconocido, pero no, también se sintió como regresar un poquito a casa. Raro, pero me supongo que para mí, la casa es el lugar donde está mi familia, y mi familia está dividida: Adam y yo vivimos aquí, mis perros viven en México, por lo tanto, las dos lugares se sienten como casa.

Ver a Chema y Camila fue lo mejor del viaje; despedirnos de ellos, la peor parte. Hasta nos llevamos a los perros a la playa, y resulta que ha Camila le encantó la hamaca:


En fin, el vuelo de regreso estuvo bien, pero después de eso, nos ha pasado de todo. Primero, la línea de metro que nos lleva directamente del aeropuerto a la casa estaba cerrada... muy molesto. Lo bueno es que, a diferencia de la primera vez que llegamos cuando estábamos completamente desubicados, esta vez ya nos sabíamos todos los trucos, teníamos celulares, pases de metro, etc y no fue una tragedia.

La tragedia fue que el Güero se enfermó de la panza tan pronto llegamos y el pobre pasó 3 días tirado en la cama. Pocas veces lo había visto tan fregado.

Y luego yo ayer me caí mientras corría (no sé porque se sorprenden si ya sabemos todos que soy torpe). Me raspé la palma de la mano y el codo, y la rodilla derecha, y la rodilla izquierda. Puede ser que también tenga un par de moretones. Calamidad.

Pero bueno, ya estamos de regreso reportando por aquí.

Apr 4, 2013

Aventuras en tren


Esta semana santa, mi hermana, Adam y yo aprovechamos para ir a conocer Escocia. Ya luego les platicaré más sobre el viaje, pero hoy quiero contarles sobre el trayecto para allá.

Decidimos ir en tren porque todo mundo dice que los paisajes son preciosos, y además es más cómodo ir de una estación de tren a otra, en lugar de volar en avión, lo cual implica tener que tomar un taxi o tren al aeropuerto, hacer check-in, pasar seguridad, volar y luego volver a tomar otro tren o taxi a tu hotel.

Paisaje escocés

Así que nos levantamos super temprano para tomar el primer tren del día hacia Edimburgo, desde la famosa estación de King Cross. Pasamos por café a Starbucks y nos llevamos brownies y bagels para el camino. Llegamos a nuestro vagón y nos sentamos en los lugares que ya teníamos asignados. Todo iba muy bien, hasta que una estación después se subió una familia con dos hijos chiquitos, carriola, maletas y hasta un perro.

Primero llegó el papá a despertar a un señor que estaba profundamente dormido, porque según él estaba en su lugar. El señor estaba tan dormido, que se quitó sin chistar, y el pobre hasta después se dio cuenta que en realidad sí estaba en su lugar y el papá se había equivocado. Por fin la familia se instaló en sus lugares correctos, junto a nosotros. Y justo en ese momento el niño chiquito empezó a llorar y cuando no lloraba  gritaba “no”. Y así siguió durante las siguientes tres horas. Sin parar. Hasta el perro se escondió debajo del asiento de Adam.

Y todo este tiempo Esly y Adam se dedicaron a quejarse amargamente del chamaco…

Finalmente llegamos a Escocia, dejamos atrás a la familia gritona y nos dedicamos a pasar los siguientes 4 días conociendo Edimburgo, que es una ciudad preciosa y muy auténtica.

El domingo por la tarde nos subimos al tren que nos regresaría a Londres, ¿y a quién creen que nos encontramos en el mismo vagón?!?

¿No adivinan? A ver si la cara de Esly les da una pista:



Que nos reencontramos a la familia gritona, con todo y perro. 

Hasta les saqué un par de fotos cuando se dedicaban a pasear por el pasillo del tren:

El niño de la izquiera tenía unos grandes pulmones

Al menos en avión, la tortura no hubiera sido tan larga…

Saludos,

Eve

Mar 7, 2013

Actualizaciones: McDonalds y Vogue


Hoy los quiero actualizar sobre dos temas de los que había platicado en el pasado:

1) ¿Se acuerdan que ya me había reído de la imagen “saludable” que Mc Donalds maneja en Reino Unido? Si no, pueden ver el post sobre lo Mc Saludable aquí.

Pues por fin saqué las fotos que les debía de la fachada del McDonalds más cercano a mi oficina:
  

Y un close- up para que vean a los animales de granja y los vegetales:

2) ¿Recuerdan que les conté de un perrito que quedó atorado en la puerta giratoria de Vogue hace unas semanas? (La historia original está aquí)

Pues desafortunadamente no lograron salvarlo L pero resulta que el perrito se llamaba Tatler y era toda una celebridad en Vogue. Su dueña trabaja ahí y lo llevaba diario a la oficina y Tatler hasta tenía su propia cuenta de Twitter con dos mil seguidores, donde hablaba sobre su vida como la mascota oficial de Vogue.



Su accidente salió en varios medios de comunicación, aquí pueden consultar uno de los artículos sobre Totler.

Abrazos!

Jan 31, 2013

Enlatados


En Londres, como en toda Europa, no hay espacio. Todos viven amontonados y la gente es muy creativa para encontrar lugares donde vivir: Iglesias viejas, estaciones de bombero, sótanos, un barco sobre un canal y hasta un huequito en un techo, pueden servir de casa. Por eso es común que la gente comparta casa y viven hasta 4-5 desconocidos en un departamento de 3 recamaras y un baño.
Los departamentos son miniatura, los muebles son chicos (como versiones reducidas de nuestros grandes muebles mexicanos) y hasta los electrodomésticos son tamaño mini. Por ejemplo, aquí el tamaño regular de un refrigerador es el de un mini bar en México e incluso me ha tocado ver unas máquinas lava-trastes que son del tamaño de un horno de microondas grande!

Nadie se da el lujo de tener todo un cuarto para lavar, así que las lavadoras y secadoras están en el baño o generalmente en la cocina. En mi casa, la lavadora de ropa está en la cocina, junto a la lavadora de trastes. Ya sé, muy raro.

Esta fórmula se repite en restaurantes y negocios, las sillas y mesas son más chicas que en México y hay muy poco espacio entre las mesas. Así que finalmente te acostumbras a tener más cerca al de la mesa de a lado, que a la persona que tienes en frente, con la que estás comiendo.

En el metro y los buses todo mundo va super amontonado. No empujan como en México, pero a la gente no le molesta ir ensandwichado entre otras dos personas dentro de un vagón de metro. Se les hace práctica normal y a mí me da claustrofobia. 

A pesar de todo esto, nadie hace contacto visual en la calle! Todos los londinenses (que según yo, hay más extranjeros que ingleses en esta ciudad) jamás intercambian una mirada ni mucho menos una sonrisa con la persona de junto, aunque esta persona esté aplastado contra el/ella. Yo me niego a aceptar esta costumbre y cada vez que saludo al conductor del bus cuando pago o cruzo la mirada con la gente en la calle, creen que estoy loca. Como si alguien que da señales de ser amigable fuera peligrosa.

Camila y Chema paseando
Y bueno, cuando veo a alguien paseando a un pitt bull que se parezca a Camila, no puedo evitar sonreír y los pobres dueños creen que estoy a punto de robarme a sus mascotas adoradas. Por mí, me pararía a acariciar a cada perro que me cruzo, pero seguro el dueño  llamaría a la policía!!

Londinenses raros!