Jul 3, 2013

Ascot 2013


Hace poco fuimos a las famosas carreras de caballo en Ascot. Como ya les había contado, desde semanas antes tuvimos que planear qué nos íbamos a poner. Yo me compré un vestido de Pineda Covalin muy colorido y un sombrero negro. Adam escogió un traje de pingüino (que se llama Morning suit) y su sombrero. Seguro algunos vieron las fotos en Facebook, pero al final así nos veíamos:



Desde que llegamos todo era nuevo e interesante. El estacionamiento estaba en un gran jardín con pasto, donde van acomodando los coches con mucha distancia entre las filas. La costumbre es que, ya que te estacionas, abres tu cajuela y haces un picnic ahí mismo con sombrero y toda la cosa. Algunos son muy elaborados y traen sillas y mesas, otros tienen hasta carpas y meseros.



Nosotros fuimos con varios amigos mexicanos, y la verdad estuvo divertido. Nos tocó ir al Royal Enclosure, que es la sección del Hipódromo para los invitados de la Reina, a donde se supone que va la crème de la crème. La gran diferencia es que Ascot se llena muchísimo porque las carreras son una de las actividades preferidas de los ingleses y en el Royal Enclosure hay menos personas, además te da acceso a las gradas que están justo frente a la meta y puedes entrar a la sección con los restaurantes más bonitos.

 Ambiente Ascot

En la sección del Royal Enclosure es donde se supone que había un código de vestimenta muy estricto. Pero resulta que en realidad solo los que van por primera vez (como nosotros!) lo cumplen al pie de la letra. Los invitados con experiencia hacen todo lo posible por diferenciarse, los hombres se ponen chalecos y corbatas de colores chillones y las mujeres minifaldas, aunque formalmente están prohibidas. Ya luego haré un post específico de las modas de Ascot.

La verdad no nos tocó el mejor día porque hacía un poco de frío y por ratos llovía, pero nosotros estuvimos la mitad del tiempo en uno de los restaurantes donde podías apostar y ver las carreras, mientras tomabas el Afternoon tea,  así que no lo sufrimos nada (aunque francamente es una de las comidas más caras que hemos pagado). Cuando dejó de llover, nos fuimos a las gradas hasta abajo para ver de cerca una de las 5 carreras que hubo y nos tocó ver pasar a los caballos justo frente a nosotros. Que impresionante, son enormes y super fuertes. Adam y yo apostamos pero no ganamos nada. Dos de nuestros amigos sí ganaron y no les fue nada mal. Lo único malo es que uno de los caballos que corrió, se desplomó poco después de ganar. Muy trágico.


En esta foto se ve la zona de las gradas donde nosotros estábamos y atrás se alcanza a ver la zona general donde no cabía ni un alfiler más:



También visitamos la zona de exhibición de los caballos, donde los puedes ver super cerca antes de la carrera para decidir por cuál apuestas.


Llegamos como a las 12.00 y nos fuimos como a las 6.00 de la tarde y ya de regreso al estacionamiento nos deschongamos un poco:

Vean los tennis de mi amiga de rosa


Fue una gran experiencia. No sé si volvería a ir el próximo año, pero no divertimos mucho.

Saludos!

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